Lo que debes saber sobre las dietas


Mucha gente suele apelar a fórmulas “milagrosas” para bajar de peso. Pero la realidad indica que los riesgos y las contraindicaciones son más grandes que las reales posibilidades de estas dietas.

Las organizaciones de la salud de todo el mundo están embarcadas desde hace unos años en divulgar los problemas que causan tanto los kilos de más, como el bajarlos de modo inadecuado. Para todos los regímenes mágicos ya existen explicaciones de porque se baja, porque se recupera el peso y porque se pierde la salud.

Los especialistas las llaman dietas “yo-yo”, porque los kilos van y vuelven rápidamente. En general, esto no se puede llamar adelgazamiento sino altibajos bruscos en el peso, que no solo reportan ineficacia sino también daños graves a mediano y largo plazo. Por este motivo, la información es fundamental y se deben priorizar aquellos datos sólidamente documentados y de fuentes muy serias. No se deben seguir los consejos de empresas lucrativas, propagandas de televisión, personajes famosos o personas desconocidas que dan testimonios.

La mayoría de las “dietas mágicas” pretenden, sin ninguna base científica, poseer cualidades indemostrables y en contraposición clara con los conocimientos actuales de la ciencia de la nutrición. Muchas veces lo hacen exagerando propiedades y efectos que no son evidentes ni están probados.

Resulta difícil imaginar que los investigadores médicos, con todas las técnicas y científicas que tienen a mano en la actualidad, no hayan advertido las cualidades adelgazantes de algún alimento, alguna combinación de comidas o cualquier otra cosa que se promocione como “revolucionaria”. De todos modos, es importante recordar que estas dietas son consecuencia de la actual obsesión de perder peso, muchas veces a cualquier precio.

DIETAS PARA DESCONFIAR


  • Las que no están prescritas o controladas por un profesional.
  • Las que aseguran el adelgazamiento comiendo de todo o mucho.
  • Aquellas en que la pérdida de peso se realiza en pocos días.
  • Todas las que prohíben un grupo de nutrientes como los hidratos de carbono.
  • Las que fomentan el consumo abusivo o exclusivo de algún grupo de alimentos.
  • Las que proponen una forma extraña de alimentarse.
  • Las que se apoyan en la ingestión de productos inhibidores del apetito.
  • Las que incitan a tomar laxantes o diuréticos.
  • Las que no enseñan a mantener el peso perdido una vez terminadas.
  • Las que tienen un consumo menor a las 1.400 calorías diarias.  

DIETAS PELIGROSAS DIETAS DEPURATIVAS

Aquellas que suprimen algún grupo de alimentos para asegurar la pérdida de peso, son las que los especialistas consideran más riesgosas para la salud. En este grupo está la dieta “Atkins” que prohíbe los carbohidratos y el azúcar.

El adelgazamiento se produce porque, al eliminar los glúcidos (pan, papas, pastas, legumbres, frutas y arroz) y los lácteos, el cuerpo pierde agua y agota las reservas de energía, recurriendo rápidamente a los depósitos de grasa del organismo.

Sin embrago, este mecanismo produce aumento de los lípidos en la sangre y eleva el riesgo cardiovascular. Además, altera el ácido úrico y produce arritmias, dificultades respiratorias y carencias vitamínicas.

En general, son dietas que se basan en el ayuno, reemplazando las comidas por agua o, lo que es peor, en la mayoría de los casos con bebidas preparadas del tipo diurético. Por supuesto, lo que sus propulsores no dicen es que, en cuanto se abandona -porque no puede resistirse por mucho tiempo-, el peso perdido se recupera.

Dentro de estos regímenes está el de la manzana, el del pomelo o el de la sopa. Además, ninguna resulta compatible con una rutina de actividad diaria ni, mucho menos, con personas que realizan actividades físicas dos o tres veces por semana, ya que tienen excesiva restricción de calorías y carencias nutritivas.

Fuentes:

www.clinicascuidate.mx